Alarije
ORIGEN E HISTORIA
La Alarije es una variedad de uva blanca autóctona de Extremadura, considerada una de las más antiguas del panorama vitícola español. Su presencia está documentada desde el siglo XV, con referencias en textos históricos que ya la señalaban como una de las principales uvas cultivadas en la zona, especialmente en torno al Monasterio de Guadalupe.
A lo largo del tiempo, ha mantenido una fuerte vinculación con su territorio de origen, adaptándose a condiciones de clima cálido y seco, lo que ha definido su carácter agronómico. Aunque tradicionalmente se ha utilizado en mezclas, su recuperación en los últimos años ha puesto en valor su identidad propia dentro de la D.O. Ribera del Guadiana y otras zonas del suroeste peninsular.
Desde el punto de vista genético, durante años se la relacionó con la familia de las Malvasías, aunque estudios más recientes apuntan a que posee una identidad diferenciada. Esta dualidad histórica -entre tradición, confusión varietal y redescubrimiento- forman parte de su singularidad dentro del patrimonio vitícola español.
De ciclo medio a tardío y buena capacidad productiva, la Alarije presenta racimos grandes y bayas de tamaño medio, adaptándose bien a suelos pobres y condiciones de estrés hídrico. Es una variedad resistente, aunque sensible a algunas enfermedades, que ofrece mostos equilibrados y frescos, con una acidez natural que la hace especialmente interesante tanto para ensamblajes como para elaboraciones más actuales centradas en la variedad.
En nuestro enfoque, la Alarije representa la recuperación de una variedad histórica desde la mirada contemporánea: una uva que, trabajada con precisión, permite expresar el carácter de los climas cálidos desde la frescura, el equilibrio y la autenticidad.
¿A QUÉ SABE UN VINO DE ESTA UVA?
Un vino de Alarije se caracteriza por su frescura, su perfil accesible y una expresión aromática equilibrada, desde la sencillez se transforma en elegancia:
- En nariz ofrece una intensidad media con notas de fruta blanca y verde -como manzana o pera- acompañadas de matices cítricos y ligeros toques herbales.
- En boca, presenta un perfil fresco y equilibrado, con una acidez natural que aporta vivacidad y un paso ligero pero con cierta estructura.
- En conjunto da lugar a vinos limpios, de color amarillo pálido, con una expresión franca y versátil, donde la frescura y la facilidad de disfrute son protagonistas.
Es ideal para acompañar tapas, pescados, mariscos o cocina ligera, donde su frescura y equilibrio permiten un maridaje natural. También es una excelente opción para quienes buscan vinos honestos, de perfil tradicional pero con capacidad de adaptación a estilos más actuales.
Estás viendo uno de los pasos intermedios del camino. Tal vez, cuando vuelvas a escanear este QR dentro de unos años, esta uva ya tenga un vino que la represente definitivamente.