Calagraño
ORIGEN E HISTORIA
La Calagraño -también conocida como Calagraña o Navès- es una variedad de uva blanca autóctona española, históricamente presente en regiones como Rioja, País Vasco, o zona levantina. Aunque hoy es prácticamente desconocida, durante décadas formó parte del viñedo tradicional, especialmente en plantaciones mixtas donde convivía con otras variedades más extendidas.
Su origen exacto es incierto, aunque se considera una variedad antigua, con posibles vínculos genéticos con la familia de la Garnacha. A lo largo del tiempo ha estado rodeada de cierta confusión varietal, en parte por la coexistencia de sinónimos compartidos con otras uvas, lo que ha dificultado su correcta identificación, y ha contribuido a su progresiva desaparición.
El declive de la Calagraño se acentuó a partir de los años 70, cuando la modernización del viñedo y el predominio de variedades más comerciales provocaron el arranque de muchas cepas viejas. Hoy sobrevive de forma residual, principalmente en viñedos antiguos, donde algunos viticultores han comenzado a redescubrir su valor como parte del patrimonio vitícola histórico.
De carácter vigoroso y productivo, presenta bayas de piel gruesa y una marcada acidez natural, lo que históricamente la convirtió en una uva de apoyo en ensamblajes. Sin embargo, trabajada con precisión, muestra una interesante capacidad de evolución, especialmente en crianzas de madera donde gana complejidad y equilibrio.
En nuestro enfoque, la Calagraño representa la recuperación de una variedad olvidada, una uva que invita a mirar al pasado reinterpretarlo desde el presente, poniendo en valor su frescura, estructura y singularidad.
¿A QUÉ SABE UN VINO DE ESTA UVA?
Un vino de Calagraño se caracteriza por su perfil directo, estructurado y marcado por la acidez, donde la personalidad se construye más desde la boca que desde la intensidad aromática:
- En nariz, presenta una expresión discreta, con escasa carga aromática y un perfil más neutro, donde predominan notas sutiles y poco exuberantes.
- En boca, destaca por su acidez elevada y su estructura firme, con una sensación seca, a veces rústica, pero con capacidad para generar equilibrio cuando se controla su elaboración.
- En conjunto, da lugar a vinos frescos y tensos, con potencial de evolución, especialmente en contacto con madera, donde pueden desarrollar mayor complejidad y redondez.
Estás viendo uno de los pasos intermedios del camino. Tal vez, cuando vuelvas a escanear este QR dentro de unos años, esta uva ya tenga nombre propio y un vino que la represente definitivamente.