Rufete Serrano Blanco
ORIGEN E HISTORIA
La Rufete Blanco -también conocida como Rufete Serrano Blanco o historicamente confundida con Verdejo Serrano- es una varidad de uva blanca autóctona de la Sierra de Salamanca, un territorio de viticultura extrema marcada por bancales, suelos graníticos y pizarrosos, y un clima de montaña. Durante décadas permaneció en el anonimato, sin una identificación clara, hasta que fue reconocida oficialmente como variedad diferenciada tras un largo proceso de estudio y recuperación.
Su inscripción en el registro oficial en 2020 supuso un paso decisivo para su valorización, permitiendo su uso dentro de la DOP Sierra de Salamanca y consolidando el trabajo de viticultores que ya apostaban por ella de forma casi experimental. Se trata, por tanto, de una variedad recuperada, profundamente ligada al paisaje y a la tradición vitícola local, que hoy representa una de las expresiones más singulares del patrimonio varietal de Castilla y León.
De ciclo largo y maduración tardía, la Rufete Blanco se adapta especialmente bien a viñedos de altitud, donde desarrolla una acidez natural elevada y una maduración pausada. Presenta rendimientos moderados y cierta sensibilidad en campo, lo que exige una viticultura cuidadosa. Su bayas, de piel consistente, dan lugar a mostos con buena estructura y una marcada personalidad, alejándose de perfiles más convencionales.
En nuestro enfoque, la Rufete Blanco es una invitación a redescubrir lo local desde una mirada contemporánea: una variedad minoritaria que, trabajada con precisión, permite elaborar vinos con identidad, tensión y una clara vocación gastronómica.
¿A QUÉ SABE UN VINO DE ESTA UVA?
Un vino de Rufete Blanco se define por su elegancia, frescura y precisión. Su perfil no busca exuberancia, sino el equilibrio y la expresión del origen:
- En nariz, aparecen notas de fruta blanca y de hueso, acompañadas de matices cítricos, flores blancas y ligeros recuerdos herbales que aportan complejidad.
- En boca, destaca por su acidez viva, que aporta tensión y recorrido, equilibrada con una textura ligeramente untuosa que suma volumen sin perder ligereza.
- En conjunto, ofrece un perfil fino, freso y persistente, con una expresión contenida pero muy definida, donde prima la armonía sobre la intesidad.
Es ideal para acompañar pescados, mariscos, arroces, platos vegetales o propuestas donde la frescura y la elegancia sean clave. También es una excelente opción para quienes buscan vinos distintos, con origen y carácter, alejados de perfiles más estándar.