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Malcorta: la uva difícil que se convirtió en joya

Malcorta

En La Seca, donde la viticultura ha pasado por muchas etapas, no todas las variedades han tenido la misma suerte. Algunas se consolidaron porque facilitaban el trabajo en campo o porque daban producciones más regulares. Otras quedaron atrás por motivos más prácticos que enológicos. Malcorta es uno de esos casos.

El propio nombre explica el problema. Malcorta hace referencia a la dificultad para cortar el racimo en vendimia. La estructura del racimo, más compacta y con una inserción complicada, hacía que el trabajo fuera más lento y menos eficiente. En una viticultura donde todo se hacía a mano y el tiempo era determinante, esto suponía un coste directo. Muchos viticultores optaron por eliminarla y sustituirla por otras plantas más fáciles de manejar.

Durante años fue una variedad residual, presente en algunos viñedos antiguos, pero sin un papel relevante. No se descartaba por falta de calidad, sino por su comportamiento en campo. Esa diferencia es clave para entender lo que ocurrió después.

Cuando Javier Sanz inicia el trabajo sobre variedades tradicionales, decide fijarse en aquello que se había dejado de lado. Malcorta no era una incógnita completa, pero tampoco una variedad trabajada en profundidad. El primer paso fue mantenerla en viñedo y observar su comportamiento con criterios actuales, sin el condicionante de la dificultad de vendimia como único factor de decisión.

A partir de ahí, el proceso es el mismo que con cualquier recuperación seria. Selección de cepas, seguimiento durante varias campañas y elaboración de pequeñas partidas para evaluar el resultado en vino. Fue en esa fase donde se confirmó que Malcorta aportaba algo distinto. Mantiene niveles de acidez más altos y ofrece una evolución más lenta, lo que se traduce en vinos con mayor capacidad de guarda y con un perfil más complejo.

Malcorta

Esto cambia la lógica inicial. Lo que antes era un problema operativo pasa a un segundo plano cuando se observa el resultado final. La dificultad en campo sigue existiendo, pero ya no es el criterio principal. La decisión pasa a basarse en lo que aporta la uva al vino, no en lo fácil que resulta trabajarla.

Hoy, Malcorta forma parte del proyecto como una variedad recuperada que permite elaborar vinos blancos con mayor estructura y recorrido en botella dentro de la zona de Rueda. No sustituye al Verdejo, pero introduce una alternativa basada en características distintas.

El cambio no está solo en la variedad, está en la forma de valorarla. Durante años se priorizó la eficiencia en campo. Ahora el foco está en el equilibrio entre trabajo y resultado. En ese contexto, una uva que antes se descartaba por complicada encuentra su sitio cuando se analiza con más perspectiva.

Malcorta: la uva difícil que se convirtió en joya

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