Sin nombre (variedad tinta)
ORIGEN E HISTORIA
En una viña abandonada, entre cepas viejas, apareció una planta tinta que no encajaba del todo con lo conocido. Diferente en el ritmo de maduración, en el porte y en la forma de sus racimos, empezó llamando la atención en el viñedo antes que en la bodega.
A partir de ahí, comenzamos un trabajo paciente: selección de sarmientos, multiplicación en pequeñas parcelas y microvinificaciones añada tras añada. Hoy seguimos en fase de estudio, con un objetivo claro: comprobar si esta tinta innominada puede convertirse en un vino de calidad con carácter propio dentro del proyecto Javier Sanz Viticultor.
UN CLON ÚNICO
Que todavía no tenga nombre es casi una declaración de intenciones: estamos en pleno proceso de descubrimiento.
Esta variedad tinta se está vinificando en depósitos muy pequeños, probando diferentes fechas de vendimia, tipos de extracción y trabajos sobre lías para entender qué estilo de vino le sienta mejor.
CARACTERÍSTICAS DE LA UVA
En el viñedo, esta tinta innominada muestra:
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Racimos de tamaño medio.
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Maduración pausada, que permite conservar acidez incluso en añadas cálidas.
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Una relación equilibrada entre color, azúcar y tanino, ideal para elaborar vinos con estructura pero sin durezas.
Todo ello la convierte en una candidata muy interesante para elaborar tintos más ligeros, con frescura y capacidad de envejecimiento moderada, alejados del perfil excesivamente maduro y alcohólico.
¿A QUÉ SABE EL VINO?
Estamos todavía “escuchando” lo que nos quiere contar, pero hay algunos rasgos que se repiten vendimia tras vendimia:
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Aromas de fruta roja fresca (fresa, frambuesa) y algo de fruta negra jugosa, con ligeros toques florales y un punto especiado muy sutil.
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En boca se presenta fluida y sabrosa, con tanino fino, nada agresivo, y una acidez que aporta tensión y alarga el final.
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Cuerpo medio, buen equilibrio y un estilo que invita más a beber.